lunes, 1 de diciembre de 2014

"El club más importante de Villa Elisa"

Curuzú Cuatia fue fundado en 1942. Se llamó así debido a que su fundador y primer presidente eran portugueses y radicados en Curuzú Cuatia, Corrientes. Sin embargo, dicho nombre tiene origen guaraní y significa Cruz de Papel.
En 2007 asumió la dirigencia encabezada por Daniel Goncalves, Adelino Márquez y Pedro Núñez y a partir de allí comenzaron con un gran cambio en el club. El primero fue unir las tres subcomisiones que se encontraban hasta ese momento en una sola, la del fútbol infantil, comandada por Heribert Bengoa, la del futbol juvenil y la de los mayores. Para 2008 las cuatro personas nombradas quedaron al mando de Curuzú Cuatia, no solo del fútbol, sino de la institución.
Pasó un año luego de ese gran cambio y Curuzú logró coronarse campeón de la Liga Amateur Platense, en el primer semestre del año, hecho que no conseguía desde la década del 70. En la segunda parte del año volvió a alzarse con la gloria formando con la mayoría de jugadores de divisiones inferiores. A partir de 2009 y ese bicampeonato, el club comenzó a crecer a pasos agigantados, según Martín Mendiburu, utilero de la institución. “Antes de 2009 no completábamos juveniles, Curuzú se hizo conocido en Villa Elisa. Empezaron a venir más chicos a jugar, hoy en día peleamos mano a mano contra Everton”, explicó.

El Club Social y Deportivo Curuzú Cuatia cuenta con aproximadamente 450 chicos que hacen distintas actividades, como por ejemplo taekwondo o danzas árabes. El mayor anexo donde se practica deportes es, obviamente, el fútbol, que de dicha cantidad lo hacen aproximadamente 350 personas. El fútbol está dividido en Infantiles, Juveniles y Mayores. Debido a esto, del presupuesto mensual es de 30.000 pesos, el fútbol se lleva la mayor parte de los gastos, por no decir todo. Los ingresos que tiene el club portugués, mensualmente, no llegan a costear los egresos, ya que generalmente queda 2000 pesos por debajo y tiene que organizar rifas o distintos eventos para solventar gastos, según Heribert Bengoa.
El nuevo buffet construido en la sede social, ubicada en Camino Gral. Belgrano entre 411 Y 413, fue uno de los proyectos iniciados en 2011 cuando quedó como presidente Bengoa. La implementación del buffet genera un gran ingreso de dinero a las arcas del club, según cuenta la tesorera, Mónica Spirópulos, quien afirma que es la tercera entrada más importante de dinero, detrás de la cuota social y la cuota de jugador, sin embargo, a pesar del crecimiento del club, institucionalmente no está preparado para afrontar el Torneo Del Interior (TDI).

¿Es un beneficio jugar el TDI?

La Liga Amateur Platense dispone de tres plazas en el TDI, campeón del Torneo Apertura, campeón del Clausura y, finalmente, el equipo que consiguió más puntos en la temporada, sumando los dos torneos. En 2014 el club de Villa Elisa participó de dicho certamen a pesar de no haber conseguido ningún logro. Las plazas se pueden ocupar, o no, y en este caso un club participante de la Liga de Chascomús decidió no jugar el torneo y dejó un cupo libre. Esto fue aprovechado por Curuzú, que solicitó una plaza para jugarlo. ADIP, equipo de Gonnet, también había solicitado el suyo pero el único cupo disponible fue ocupado por el club de Villa Elisa, que en la tabla general se ubicaba a tres puntos del primer mejor ubicado.

El presupuesto de febrero aumentó unos 15.000 pesos, hasta alcanzar los casi 45.000 pesos, ya que según la tesorera del club, jugar el TDI genera un gasto mayor al acostumbrado por la Liga, debido a que, por ejemplo, un árbitro que dirige en el Torneo del Interior cuesta el doble de lo que cobra uno local, y además se le suma el pago de los viáticos, que mal o bien aumenta el total. También, la seguridad en la cancha para los partidos de local marca una diferencia. En un encuentro por Liga frente a Everton, Curuzú contrató dos miembros de seguridad privada y dos policías, gastando aproximadamente 1.600 pesos. En cambio, en el partido por la tercera fecha de la fase de grupos en la que enfrentó a Estrella, se le solicitó al club que invierta 5.000 pesos, más allá de que dicho partido estaba catalogado como “de alto riesgo” por los hechos sucedidos durante los años 2009 y 2010, cuando, cada vez que los clubes se enfrentaban, ambas parcialidades de la misma manera lo hacían fuera de la cancha.
Los viajes al interior no se dieron ya que Curuzú no pudo pasar de ronda y lo más lejos que fue a jugar en este certamen de 2014 fue Guernica, frente a Las Lomas, pero sin duda, si hubiese tenido que viajar, el presupuesto hubiese aumentado gran medida. Es decir, participar en el Argentino C genera que el club en cuestión, si no dispone del dinero para afrontarlo, se endeude pero con las expectativas de ganar el torneo y jugar el Torneo Federal B. Para ganarlo “nos íbamos a endeudar de alguna manera”, señaló el presidente Heribert Bengoa.


Sin duda, el club portugués desde 2009 mostró un crecimiento en el plano futbolístico, económico y social muy grande, pero el mejor cambio que tuvo fue el sentido de pertenencia. “Hubo un tiempo en que los jugadores se nos iban a otros clubes, ha pasado de que se nos ha ido una categoría completa, con el entrenador inclusive”, contó nuevamente el presidente, y agregó orgulloso; “Hoy ves rojo y verde y decís ‘curu’,  los jugadores no se nos van porque sí, hoy somos el club más importante de Villa Elisa”. 

"Que de la mano de 'Ricky' Amerio"

La quinta de Curuzú Cuatia dirigida por Ricardo Amerio salió campeona invicta pero ese no es el mayor logro que obtuvo la institución de Villa Elisa, en cuanto a juveniles, en la temporada pasada. Cada vez que se habla de la institución portuguesa, se pone en contraste con el año 2009, cuando consiguió el bicampeonato de la Liga. Desde esa fecha nunca las juveniles del club habían llegado más arriba de la quinta posición en la tabla general de puntos. Sin embargo, el año pasado logró un subcampeonato en la general pero en 2013 no comenzó el cambio.
“En Villa Elisa, en cuanto a infantiles, hay muchos clubes de barrio: Arturo Segui, Los Dragones,  Deportivo Villa Elisa, San Francisco, El Dive, entre otros. Para completar infantiles nos costaba horrores”, señala “Chupete”, ex entrenador de las divisiones juveniles del club, hoy ejerciendo esa profesión en Arturo Segui, institución que participa de la liga APlaFi. Heribert Bengoa agrega: “Somos dos clubes que se reparten los jugadores de juveniles en Villa Elisa, ADIP y nosotros. En menor medida Argentino Juvenil. No siempre los chicos que están en infantiles siguen jugando en las siguientes categorías por distintas cuestiones, porque tienen que trabajar o estudiar por ejemplo. Por eso hoy día estamos con una gran cantidad de jugadores en las distintas categorías del fútbol juvenil pero en infantiles nos sigue siendo difícil completar”.
A pesar de que en 2009 Curuzú debía pagar multas por no completar o presentar juveniles, los vientos se hicieron favorables a la institución de Villa Elisa cuando en 2011 Facundo Berneche, jugador del plantel superior sugirió a la Comisión Directiva cambiar la forma de jugar en las juveniles, no con estrategias o tácticas, sino formulando un proyecto donde todos los directores técnicos iban a estar regulados por un coordinador general, como así también, un preparador físico para todas las categorías. Esto no había sucedido en toda la historia del club, por más que para clubes como Gimnasia o Estudiantes es una obviedad y se practica hace muchos años.
Los directores técnicos en el club son remunerados. Es cierto que no tienen un alto costo, sino que se les paga los viáticos, pero al fin y al cabo suma al total, y contratar un preparador físico, además del coordinador general, no parecía una prioridad para los directivos. Sin embargo, con la esperanza de que el club portugués crezca aceptaron el proyecto con vísperas al triunfo.
En el primer año en que se implementó este proyecto, el que encabezaba el cuerpo técnico fue el mismo Facundo Berneche, pero no se notaron grandes cambios. Al año siguiente, cuando el entrenador de la quinta división, Ricardo Amerio, fue elegido como coordinador general y, consevando su puesto de entrenador, y Rodrigo Núñez como preparador físico de las juveniles, las victorias comenzaron a hacerse moneda corriente en la mayoría de las divisiones, y se ubicaron todas entre los primeros puestos.
A pesar de no obtener ningún primer puesto en la primera mitad del año, la segunda mitad empezó con una ardua pretemporada en las vacaciones de invierno, en donde “tres semanas, de cuatro estímulos semanales, donde a veces tenían doble turno y un solo día libre”, aseguró el ya nombrado Rodrigo Núñez.
Una vez comenzado el Torneo Clausura la  octava empezó a mostrar un nivel alto de juego pero ganó la mayoría de los partidos en el segundo tiempo y demostró el gran estado físico de los chicos. La sexta división no quiso ser menos y también, a pesar de ciertos resultados adversos, logró ganar partidos en el final. Pero sin dudas, las categorías que más diferencia marcaron eran la quinta  y la séptima división. Esta última había perdido un solo partido de los primeros cinco en  disputa, mientras que la quinta, de la misma cantidad de partidos jugados no perdió ninguno. No solo ganaban, sino que jugaban bien y sacaban la diferencia en cuanto a goles y físicamente.
La Primera, Reserva y Cuarta, en contraste con lo que mostraban la Quinta y la Séptima, no lograron grandes resultados. La Reserva se ubicó durante todo el año cerca de los últimos puestos, mientras que tanto Cuarta como la Primera División, nunca estuvieron primeros, pero se mantuvieron expectantes hasta las últimas tres fechas, cuando se despidieron de la pelea por el titulo. Por lo tanto, las categorías mayores no generaban entusiasmo de parcialidad portuguesa. La mayor parte de los hinchas del club se acercaban los domingos a observar a las juveniles y deleitarse con el buen fútbol.
“Bien, pibe, bien”, “así tiene que jugar la Primera” o “qué futuro tiene este pibe” se escuchaba los domingos. En contraste, jugadores de las divisiones mayores recibían críticas. “Si los de Primera son malos, lo que deben ser ustedes”, le gritaron a los suplentes de Cuarta cierta vez. Las críticas se hicieron constantes y el murmullo durante los partidos provocó que a jugadores de las divisiones juveniles los asciendan.
Mauricio Flores, en ese momento de Sexta División comenzó a entrenar con Reserva; hasta le tocó debutar en el partido frente a Estrella entrando desde el banco de suplentes en Primera. De la misma forma Franco Gambella, el goleador de la Quinta, y Axel Acebes subieron a Cuarta. El arquero Sebastián Navarro, de edad de quinta división no atajó ningún partido para esa categoría, sino que antes de comenzar el año ya se encontraba luciendo la 1 de Cuarta. Fue pasando la segunda parte del año y fruto de las buenas actuaciones, Franco Casasola, jugador de la categoría dirigida por Ricardo Amerio, también fue subido al plantel de Cuarta. Sin embargo, y a pesar de que los jugadores nombrados habían sido ascendidos, no renunciaron a su división, por lo tanto, jugaban los sábados y los domingos.
No había signos de cambio en el plantel superior. La diferencia de edad entre Mauricio Flores, de 16 años, y Camilo Boschetti, de 34, era notoria. Lo mismo sucedía en los partidos de Primera División. Entraba “Mauri” y no podía lucirse. Pero en sus respectivas divisiones, los juveniles repartían fútbol por doquier. Tomás Zamudio, el arquero de Quinta, tenía en diez partidos solo cuatro goles en contra, mientras Franco Gambella levaba más goles hechos que partidos jugados.
A falta de dos partidos Curuzú Cuatia se encontraba primero en la tabla total de puntos en juveniles. El segundo era Everton, quien tenía un partido menos y podía superarlo. Así fue. A pesar de los campeonatos obtenidos por la Séptima y Quinta División, y los subcampeonatos por Sexta y Octava, no alcanzaron los puntos para superar al “decano”.
Luego de salir campeón del Torneo Clausura, las dos divisiones debían enfrentarse a los campeones de la división B de la Liga Amateur Platense. Las finales se disputaron en la cancha de ADIP. En primer turno la séptima debió enfrentar a AMEBS, luego los dirigidos por Amerio a Malvinas.
El primer encuentro comenzó favorable al  club de Gonnet. Vencía al portugués por  2—0. Curuzú Cuatia reaccionó a tiempo y consiguió llevar la final a penales. Una definición impensada para un partido entre el campeón de la A y el campeón de la B. Finalmente, la Séptima del club de Villa Elisa venció a su par de AMEBS por 4-3 en la definición desde los doce pasos.
Por su parte, la Quinta División se había coronado campeón de la Liga invicta. La final comenzó y a los cinco minutos Matías Schultheis convirtió el 1-0. Pasados los veinte minutos de juego Franco Casasola enganchó desde la banda izquierda hacia el centro, y casi pisando la puerta del área remató y aumentó el resultado a 2-0. Lo que hacía suponer que la división dirigida por Ricardo Amerio tendría un partido fácil. Sin embargo a falta de dos minutos para terminar el primer tiempo, Malvinas descontó.
El segundo tiempo comenzó negro para Curuzú ya que el 10 de Malvinas había vuelto a marcar y el partido se encontraba empatado en dos. Franco Gambella desperdició varias oportunidades y el nerviosismo crecía. El equipo estaba volcado en ataque y cada contra de Malvinas parecía medio gol. A falta de quince minutos Acebes recuperó la pelota en mitad de cancha y tocó para Prieto. Este se la pasó a Casasola, quien definió con un remate envidiable, desde la derecha cruzó y convirtió el 3-2 final.
Cuando el árbitro pitó el final los jugadores de la categoría 95 se juntaron en la mitad de la cancha para cantar el famoso “dale campeón, dale campeón”. Toda la hinchada de Curuzú Cuatia los acompañó en el canto y prendieron bengalas rojas y verdes, representando los colores de la camiseta. Luego de la vuelta olímpica la hinchada comenzó a cantar “veni, veni, canta conmigo” terminando con el “que de la mano de 'Ricky' Amerio”, y los jugadores los siguieron.

Marín Mendiburu, utilero del club, contó: “Muy pocas veces vi jugar  una categoría tan bien como la Quinta en el club. Sí he visto jugadores excepcionales como Leo Massi, Sergio Vittor o Pablo Aguirre, pero no que el equipo en su conjunto”. Heribert Bengoa agregó: “El 2013 fue el mejor año en la historia de Curuzú Cuatia, en cuanto a las juveniles”.